Crónica de la subida a Muktinath
Es de madrugada y los ochomiles están escondidos tras las nubes. Me despierto con el sonido de la intensa lluvia contra el techo de nuestra «habitación». Hace frío. Siento que mi saco, aunque no de 0 grados, me abraza, me da calor. Intento no hacer demasiado ruido abriendo la cremallera y salgo de él. Hace todavía más frío. Me abrigo y salgo.
Son las 5:30 y estoy en Muktinath. A 3.800 metros de altitud. Al pensarlo, sonrío. Me dispongo a cocinar chapatis para la expedición. El traqueteo de ollas se convierte en la banda sonora de mi mañana, acompañada de melodías nepalíes. Namasté. Saludo a los locales. Vuelvo a sonreír, qué privilegio. Cada quién con su rol, deciden el mío y me acercan un rodillo. Ya formo parte de la cadena. Coger la bola de masa, mojarla en aceite, amasarla a la perfección (sin que sea demasiado densa ni amorfa), dibujar dos líneas con el cuchillo y captar la atención de Buyan para que siga el proceso. Una y otra vez. En repeat.
Las conversaciones en inglés. La música en nepalí. Las sonrisas con Vivek en hindu y las emociones en euskera. Sinergia. La sensación de ser uno, de formar parte. Vuelvo a sonreír sin parar de amasar. Estoy donde soy feliz y me hace feliz estar donde estoy. En la oscuridad, en una cocina improvisada, entre tiendas de campaña, bromeando con Besh, Sudeep, Kiran, Vivak y otros tantos cuyos nombres no sé escribir (y difícilmente pronunciar).
Ayer llegamos a 4.200m., un reto, un récord. Pero lo extraordinario aquí no es tanto la altitud, sino ellos, los locales. Conocer, compartir y descubrir sus historias, sus vivencias, sus miedos. Y poder hacerlo mientras cocinamos. O cuando caminamos. Llevo 20 días de ruta y no paro de aprender. De ellos.
Porque ellos son los verdaderos ochomiles escondidos tras la nube.
«Mañana también saldrá el sol», repetía Felix Iñurrategi antes de fallecer en la montaña. Pero no quedan muchos amaneceres en Nepal, asique rutero, rutera no esperes a que el cielo se despeje para conocer nuestros ochomiles.
Y pide un té para el camino.

