Ruta Inti no es un viaje individual. Es en comunidad. No eres tú contra el mundo, somos más de cien. A pesar de ello, la ruta se convierte, para algunas de nosotras, en un viaje emocional y personal en el que conoces cosas de ti misma por primera vez, te descubres enfrentando un reto hace poco impensable, vives emociones o intensidades hasta entonces desconocidas o tomas decisiones que te dejarán varios días de post-ruta comiendo techo por las noches.
Ruta Inti es una constante negociación contigo misma y con tus propios límites, «venga, sí, muy bien el rollo mochilera pero yo por ahí no paso». Y, spoiler, pasarás. Y no pasarás sola. Y te sentirás muy orgullosa de haber pasado y todas lo celebrarán contigo.
En ruta todo es sencillamente más mundano. Más humano. Los vértigos y las ilusiones son compartidas. Es una burbuja y una pausa al frentismo e individualismo de nuestra era. Y aunque estoy orgullosa de haber conseguido superarme a mí misma, lo estoy aún más de haberme abierto, haber compartido, haberme dejado ayudar. Orgullosa de saber, que si subí esas montañas – físicas y emocionales – fue por quien iba delante y detrás de mí.

