Testimonio de Mey Montero

[bt_section][bt_row][bt_column width=»3/4″][bt_text] Comienza a chispear en la bajada a las piscinas de hadas. Nuestras piernas parecen salpicadas de metralla y los estómagos se retuercen en un rincón de nuestro vientre. Caminamos con piel bajo las uñas de arañar los picores, y con restos entre los dientes del risotto que ayer no pudimos fregar. Al cerrar […]
