Ana Guspi. Grupo 9.
Ana vive en Tarragona, tiene 24 años y estudia Ingeniería Industrial y finanzas. Le encanta ver documentales de todos los tipos.
Ayer por la noche parecía que estuviéramos en los juegos del hambre, ya que el equipo de organización fue diciendo una a una las personas que iban en los turnos de las 4, 5 y 6 de la mañana para subir al Machu Picchu. Cuando oí mi nombre en el turno de las 4, me dio una pereza increíble ya que eso significaba dormir 5 horas o menos, pero poco a poco, al empezar a hablar con la resta de ruteros de mi turno, comenzamos a ver las cosas diferentes, más positivas. Gracias al madrugón íbamos a ver la salida del sol y disfrutar de un Machu Picchu más tranquilo, así que nos fuimos a dormir con muchas ganas. Lo que no sabíamos, es que al día siguiente nos esperaban 1800 pasos hasta la cima… La subida no fue fácil, pero algo que me encantó es el apoyo que nos dimos los unos a los otros y la alegría grupal de llegar. Llegamos arriba sobre las 6:45 y pudimos ver como el sol salía por las montañas, e iluminaba el Guaina Picchu. Fue un momento increíble, de mucha paz.
Este mismo día por la tarde tuvimos nuestro primer tiempo libre. Creo que este ha sido el primer momento desde que ha empezado la ruta que hemos parado. Yo, personalmente, aproveché un rato de este tiempo para llamar a las personas de España que he estado echando de menos y quiero, ya que a pesar de que es un grupo y experiencia increíble, los días lejos de casa también nos ayudan a recordar lo afortunados que somos de tenerlos en nuestro día a día.
Y ahora, después de recargar pilas en Aguas Calientes, con mil ganas de seguir con la aventura!!!

