Raúl Escuín Lombarte, expedicionario de Ruta Inti 2024
Raúl pertenece al grupo 3, es de un pueblo de Aragón donde se habla catalán, vive en Barcelona y estudió arquitectura en Bary.
MELILLA.- Al abrir los ojos descubrí el cielo de Melilla manchado de nubes púrpura y violeta. Todavía se podía entrever la luna llena y corría una agradable brisa cuando la diana del campamento nos despertó. Algunos veteranos nos dijeron que la primera noche durmiendo al raso no se olvida y la experiencia les dio la razón.
Tan solo era el segundo día, pero ya parecía un despertar en familia. Y como si tal fuera, todo el grupo 3 fuimos a desayunar después de la rutinaria sesión de ejercicio.
Pasamos la noche en el Fuerte de rostrogordo, por lo que para llegar hasta la ciudad vieja de Melilla nos esperaba una de nuestras habituales caminatas. Lo que más me gusta de ellas son todas esas conversaciones inesperadas que surgen con los compañeros y, sobretodo, descubrir esas caras que al segundo día todavía nos resultan nuevas.
De camino al ayuntamiento pudimos apreciar la arquitectura característica de la ciudad y del paisaje que la rodea. Y fue tras la clase magistral de Nano cuando pude entender la riqueza de la multiculturalidad de la ciudad y las relaciones tan estrechas que tiene con Málaga, donde empezamos la expedición.
Durante el resto de mañana estuvimos visitando la ciudad nueva de Melilla y una de las cosas que más me gusto fue la expresión que nos dedicó la guía: “Li mrabi mn and rbi”, refiriéndose a la energía que le había transmitido la ruta, una expresión que se podría traducir como: quien va con la educación por delante viene desde arriba.
Después de comer tuvimos la primera sesión de aulas y me fascinó la pasión de Marina y las gafas de antropología que nos regaló. Aunque una de las cosas que más ganas tenía de descubrir era el tiempo libre, y uno de los trucos que nos enseñaron los repetidores de otros años: los de organización saben cosas y a veces merece la pena seguirles.
Cuando ya se estaba haciendo tarde tuvimos que recorrer el camino de vuelta al campamento para asistir a una de las clases que más necesitaba, y esque Manu, con su gran experiencia como mochilero, nos enseñó trucos esenciales para organizar la mochila y aprovechar el espacio al máximo.
Y cuando ya pensaba que el día era inmejorable, nos regalaron la sorpresa de poder disfrutar de la piscina que no sabíamos que teníamos al lado del campamento.
Así de largos son los días aquí en Ruta Inti, y es por eso que ya sentimos que llevamos aquí una semana, aunque algunos afirman que esto ya está empezado a terminarse.

