Vivian Ramón , expedicionaria de Ruta Inti 2024.
Vivian vive en Iniesta, Cuenca, estudió Traducción e Interpretación y se especializó en el Máster de Traducción Audiovisual y Localización de Videojuegos por la UCM y la UAM. También juega al rugby y se está adentrando en el mundo de la ciberseguridad.
Las cuerdas de la guitarra vibraron para que los ruteros comenzasen el día con buen pie. Desayunamos un plátano tan verde como la isla en la que estábamos. Subimos a la guagua y contemplé la belleza de La Palma por última vez. Vi que todas nuestras risas se habían quedado en aquel mar de nubes.
Cogimos el ferry a Tenerife. Algunos aprovecharon para escribir o jugar al ajedrez, bien fuera apoyándose en el hombro de quien tenían al lado o tomando el sol como lagartijas encima de nuestras mochilas. Yo decidí salir a popa y observé el rastro de espuma que dejaba el ferry a su paso. Igual que nosotros, pensé, que hemos dejado un rastro de huellas por la arena del desierto, entre volcanes, en pueblos amazigh, a 4100 metros de altura.
Al llegar a la nueva isla, nos recibió el cabildo insular y nos llevaron a conocer algunos lugares de interés cultural: el MUNA (Museo de Naturaleza y Arqueología), el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), el Teatro Guimerá y el Parque García Sanabria. También nos contaron la importancia del carnaval de Tenerife y de sus comparsas y murgas.
Llegamos al pabellón donde dejaríamos descansar las botas. A la hora de cenar comentamos la próxima caminata… Teide, vamos a por ti.
Después, claro, Javicho da a conocer los puntos de su concurso de bichos y me anima a encontrar más. El buzón de Fif no falta para echarnos unas risas e irnos contentos a dormir. Un par de abrazos, unas buenas noches y a ver qué historias escucho mañana.
Por hoy, me quedo con una frase del museo MUNA: «La exuberante naturaleza de las islas es el refugio del romanticismo, los sueños y el misterio», de Mark Twain.
Sin duda, yo seguiré soñando mientras ensuciamos las botas. Gracias Ruta Inti y, sobre todo, gracias mamá por ayudarme a seguir soñando.

