Candela Cumpian. Grupo 2.
Candela tiene 21 años, es malagueña y es estudiante de cuarto de enfermería. Su momento favorito es divagar en su mundo de yupi y se identifica con un camaleón.
Familia: estoy viva, dolorida, cansada, hambrienta, sucia y estreñida… pero feliz como una niña pequeña.
Ese fue el primer mensaje que mandé al grupo familiar cuando empezó todo.
Ahora mismo estoy en un bus de 24 horas, sin saber muy bien en qué día vivimos ni dónde estamos, pero bueno… como decimos cada vez que todo se va de las manos: ”La ruta está viva” (frase temida y respetada por todos en esta ruta).
Todavía me cuesta creer que llevo puesta la camiseta amarilla. Siento que fue ayer cuando os contaba que me había apuntado a esta aventura con 200 personas que no conocía. Ahora, cada día me sorprende cómo esas personas se están volviendo parte de algo muy importante.
Esto no es turismo. Esto es aprender todo el rato a convivir, a escuchar, a cansarte de verdad, a improvisar, a abrirte, a cuidar y dejarte cuidar.
Y lo más bonito: cada día conozco a alguien nuevo que me aporta algo diferente. Aquí nadie es igual y todos enseñan lo que saben, lo que les apasiona, sus hobbies raros, sus talentos escondidos… y así, sin darte cuenta, te llenas de cultura, de ideas nuevas, de formas distintas de pensar. Nos estamos haciendo más sabios sin darnos cuenta.
No sé muy bien cómo explicar lo que estoy viviendo, pero sí sé que me está removiendo por dentro. Y que ojalá muchas más personas se animen a vivir algo así, aunque no sea igual.

