Jimena Vázquez Ramos. Grupo 8.
Jimena tiene 19 años, estudia ingeniería industrial y es de Madrid. Es muy del Atlético de Madrid.
Otra madrugada a las 2:30, otra recogida de tienda, desayuno y preparación mega express. A las 4 ya estaba todo el campamento caminando en la inmensidad de la noche de los Andes. Unos 1000 metros de desnivel positivo y estaría hecho. Final de esta ruta de 5 días. Paso a paso, conversación a conversación, con mucho sudor y algo de lluvia, pero sin dejar a nadie atrás, llegamos arriba. La llegada fue uno de los momentos más emotivos que he vivido hasta ahora. Todos celebrábamos y sonreíamos como solo se sonríe cuando se sabe que se han hecho bien las cosas, y que para conseguirlo, se ha sufrido y trabajado. Se escuchaba un “campeones oe oe”, unas sevillanas, muchas palmas y millones de abrazos. Choquequirau ha acabado y probablemente sea una de las experiencias más significativas que nos vamos a llevar de esta inti. He aprendido del poder del compañerismo y del todos a una, que si tú no puedes con la mochila siempre va a haber alguien que tire por ti. He entendido porqué los incas adoraban a las montañas y la pachamama, porque algunos de los paisajes más impresionantes e imponentes de mi vida sin duda han sido en estos cinco días. Por último he descubierto a un montón de personas que aparecían a mi lado en las caminatas y después de una conversación me iba inspirada y más convencida de que este lugar está lleno de gente especial.
Al acabar volvimos a Cusco, disfrutamos de un tiempo libre con el que todos llevábamos fantaseando todo el día, comimos, reímos y compartimos con estas nuevas amistades que se están volviendo poquito a poquito en familia. Nos queda por delante un bus de 24 horas y un avión y abandonaremos oficialmente esta parte de Perú para adentrarnos en la selva.

